lunes, 13 de diciembre de 2010

EL MAIZ

Para la cultura maya el maíz fue lo más importante. Era la base de su alimentación diaria, la causa de sus grandes avances astronómicos y calendáricos, el motivo de su religiosidad y arquitectura, y el material. Toda su vida giraba a partir del maíz. Ellos eran básicamente agricultores, dependían de la agricultura para su subsistencia, especialmente la agricultura aplicada al cultivo del maíz, y por eso el tiempo en sus diversas manifestaciones en el cambio de las estaciones, la entrada y salida de las lluvias revestían una importancia enorme para el Maya. Su calendario, una de las conquistas más brillantes de la mente humana, se debió originalmente a esas necesidades: saber el tiempo preciso en que debían desmontar, rozar, sembrar y cosechar.

SIEMBRA DEL MAIZ

El maíz constituye uno de los principales cultivos que se producen en la región Q’eqchi’. Debido a su importancia económica y cultural, la siembra y cosecha del maíz están asociadas con la práctica de varios rituales.
Las ceremonias son dirigidas por un “oficiante” o “utzunel”. Esta persona es seleccionada entre los demás miembros de la comunidad por su edad, experiencia y comportamiento respetable. Para poder dirigir el rito, el utzunel debe cumplir con ciertas normas como la abstinencia sexual, no proferir injurias ni expresarse mal de otras personas.
El dia anterior a la siembra se prepara las semillas de maíz. El agricultor y su familia desgranan algunas mazorcas y escogen las semillas más grandes. El asistente del oficiante quema copal pom. Incensa las semillas, los morrales y las estacas que se utilizaran en la siembra, las cuales se colocan junto a la mesa donde comerán los invitados y la comida del santo o reliquia, que consiste en una gallina, una canasta con tamales de frijol (shutes), una botella de boj (bebida de caña de azúcar fermentada), cigarrillos.
El asistente enciende una candela que es colocada sobre un recipiente que contiene las semillas mezcladas con caldo y sangre de chunto, agua de cacao verde, la candela permanece encendidad toda la noche para velar las semillas.
El oficiante se hinca frente a la imagen del santo y hace una oración. En esta invoca al Dios del cerro “Tzultaka”, solicita su autorización para llevar acabo esa reunión ruega para que todas las actividades de la siembra resulten exitosas, por que los sembradores no sufran ningún contratiempo, porque ningún animal se coma las mazorcas que la lluvia y el viento no boten las matas.
Finalmente bendice la reliquia esparciéndole gotas de boj. Al terminar esta ceremonia, el anfitrión distribuye entre los asistentes una bebida de cacao sin azúcar. A media noche se sirven tamales de maíz y frijol (shutes), el caldo y carne de chunto acompañado de tamales de maíz (poches).
Al dia siguiente en la madrugada, se realiza el rito conocido como “Caib ton o Sachti’li cal”, que quiere decir “Siembra de las cuatro matas” o “Siembra en el centro del terreno” hincado en el cerro del terreno la cara hacia el sol, el utzunel se persigna.
Se quema copal pom en todo el terreno esparciendo el humo principalmente hacia los cuatro puntos cardinales. Al terminar regresa al centro del terreno y construye un altar o “chocita” con ramas de liquidámbar. Frente al altar, viendo hacia el sol, coloca una cruz de madera.
Enciende una candela y hace una oración dirigida hacia el Tzultaka, Jesucristo y los santos solicitando su autorización para cultivar la milpa y pidiendo obtener buenas cosechas. Después de la oración el oficiante siembra siete granos de maíz en cuatro agujeros colocados en las esquinas del altar. Comienza sembrando los granos en el agujero del oriente y continúa hacia la derecha.
Finalmente el oficiante enciende una candela pequeña cerca de cada uno de los cuatro agujeros.
Al medio dia se organiza un almuerzo en el terreno en el que participa el agricultor, su familia y los demás sembradores. Estos últimos dejan sus estacas cerca del altar, el dueño del terreno las incensa. El oficiante bendice la comida y pide a los asistentes que reine la armonía para que el maíz “se dé bien”.
La comida consiste en poches (tamalitos de maíz) caldo de chunto. Se vigila la forma en la que los niños comen poches pues debe evitarse que se desperdicien. De no seguir estas indicaciones, los pájaros picaran las mazorcas.
También se distribuyen panes con miel para que la milpa crezca hermosa y las mazorcas tengan sabor a miel. A las cuatro de la tarde, cuando las labores de siembra concluyen, los participantes vuelven a reunirse en centro del terreno para recibir alimentos.
Se distribuyen los alimentos de la reliquia, cada sembrador se despide y regresa a su casa. Se llevan las estacas o las dejan en la casa del dueño del terreno porque se cree que la “fuerza como el deseo del trabajar del dueño de la estaca se quedara en el lugar que la deje”.



Mazorcas, en tiempos de cosecha finalizada.

Dios del Maíz (IXIM)

Mazorca en crecimiento.

CONCLUSIÓN
La misma religión maya fue concebida alrededor del cultivo y de las deidades que gobernaban su crecimiento: los dioses de la lluvia, los dioses del viento, los dioses del sol, y del crecimiento de la planta de maíz. A sus dioses les fueron construidos altares para que ellos cuidaran el crecimiento del maíz en el terreno por lo cual les hacían un rito para pedirles permiso para que la cosecha y siembra se diera bien. En el ámbito turístico creo que es de suma importancia conocer las tradiciones, mitos, historias, y creencias sobre el pueblo indígena Q’eqchi’ de Guatemala ya que es un país rico en cultura, tradiciones, debido a su multiculturalidad, multilinguistico, etc. El turismo forma parte de una de las fuentes de divisas más importantes del país porque no utilizarlo para dar a conocer nuestras creencias como el significado de la siembra del maíz.